Turismo de Naturaleza
Explora la Magia del Corredor del Duero: Un Paraíso de Ríos, Bosques y Montañas
El Corredor Ecoturístico del Duero es un paraíso natural, una invitación a perderse en la naturaleza más auténtica de la provincia de Zamora. Siguiendo el curso del río, el corredor conecta varios municipios llenos de encanto, donde se mezclan paisajes espectaculares, biodiversidad y tradiciones vivas. Este entorno permite al viajero disfrutar del turismo de naturaleza a través de sus rutas de senderismo, cicloturismo, avistamiento de aves o deportes acuáticos. El lugar perfecto para desconectar y reconectar con la esencia del paisaje rural.
Como destino único, con una fuerte identidad transfronteriza, te hará vivir el Duero no sólo como un río, sino como el eje de un viaje inolvidable en el que adentrarte en espacios protegidos como los Arribes del Duero o las Riberas del río y sus afluentes.
Turismo de Naturaleza
en el Corredor del Duero
El Corredor del Duero es un lugar privilegiado para los amantes de la ornitología. De ahí que este río y su entorno constituyan uno de los ecosistemas fluviales más ricos en biodiversidad de la península ibérica.
Los Arribes del Duero, con sus impresionantes acantilados y riberas, favorecen un microclima especial que hace de este paraje el hogar ideal para especies rupícolas como el buitre leonado o el águila real. Además, las riberas y humedales atraen a numerosas aves acuáticas, como garzas y patos.
Especies más comunes:
- Buitre leonado, abundante en los cortados del cañón.
- Águila real y águila perdicera, rapaces que nidifican en los roquedos.
- Cigüeña negra, especie protegida que encuentra en los Arribes un refugio discreto para criar.
- Alimoche común, que llega cada primavera desde África.
- Cernícalo primilla y halcón peregrino, habituales cazadores de los cielos de la zona.
- Garzas reales, martines pescadores y ánades reales, quienes habitan las zonas húmedas y las orillas de los ríos.
La red de senderos del Corredor del Duero invita a recorrer el corazón natural y cultural de esta tierra a través de rutas para todos los gustos y niveles. Desde suaves paseos entre bosques de ribera y pueblos con encanto, hasta caminos que serpentean junto a impresionantes acantilados. Cada tramo ofrece una experiencia distinta.
En este recorrido, el protagonista absoluto es el río Duero, que guía al caminante con el murmullo de sus aguas y la belleza de sus paisajes. Siguiendo la Senda del Duero (GR-14), una de las rutas más emblemáticas del noroeste peninsular, es posible descubrir un mosaico de escenarios que van desde viñedos y dehesas hasta cañones esculpidos por siglos de historia natural.
En la provincia de Zamora, el GR-14 se vuelve especialmente mágico al adentrarse en el Parque Natural de los Arribes del Duero, donde el río se encaja entre imponentes paredes de granito. Aquí surgen algunas de las rutas más espectaculares del recorrido, en las que el silencio de la naturaleza sólo se rompe con el vuelo de un buitre sobre los cañones del río o el rumor del viento entre las peñas.
Para los aficionados al ciclismo, el corredor cuenta con rutas señalizadas que atraviesan paisajes variados, desde llanuras hasta zonas montañosas. El entorno natural y la baja densidad de tráfico hacen de este lugar un destino ideal para recorrer en bicicleta.
Pedalear mientras los viñedos flanquean el camino, bordear el cauce del río observando las aves que se acercan a beber o adentrarse entre cañones graníticos tan imponentes como sobrecogedores son algunos de los planes que puedes hacer en el Corredor Turístico del Duero a dos ruedas.
Te recomendamos rutas como:
- El Gran Meandro del Duero, que permite contemplar el espectacular meandro del río desde miradores elevados y sentir la fuerza del paisaje de los Arribes del Duero.
- Del Balcón a la Almendra, que combina paisajes agrícolas tradicionales con vistas hacia el río.
- Entre Arribanzos y Chiviteros, que transcurre por espacios menos transitados del Parque Natural, ofreciendo un recorrido de gran belleza donde la roca granítica y la vegetación mediterránea se fusionan.
Los municipios del Corredor del Duero invitan a descubrir el ritmo pausado y auténtico de la vida rural a través de experiencias de agroturismo que conectan al visitante con las tradiciones más arraigadas de la comarca.
Aquí, el campo se convierte en la mejor aula al aire libre: podrás participar en tareas agrícolas, aprender los secretos de la elaboración artesanal de productos locales como el queso zamorano, la miel o el vino; o disfrutar del contacto directo con los animales de granja.
En pueblos como Fermoselle, Bermillo de Sayago o Almaraz de Duero, se organizan visitas a bodegas tradicionales excavadas en la roca, explotaciones ganaderas y huertos ecológicos, donde los anfitriones comparten con orgullo sus conocimientos y su forma de entender la tierra. ¿Se te ocurre mejor forma de conocer esta tierra que participando de sus costumbres?
El río Duero es el alma de este corredor turístico, y una de las mejores formas de conocerlo es, precisamente, navegando por sus aguas. ¿Te imaginas disfrutar del río desde dentro en un paseo en barco, realizando paddle surf o kayak en algunos de sus tramos más espectaculares?
En los Arribes del Duero, los paseos en barco ofrecen una perspectiva inigualable del paisaje. Puedes hacerlo desde dos puntos:
- Crucero Ambiental de Miranda do Douro (Portugal): una ruta que parte desde el embarcadero de Miranda do Douro y recorre el tramo internacional del río, donde las paredes de granito alcanzan más de 200 metros de altura.
- Crucero de Fermoselle: un paseo por el tramo del embalse de Bemposta, en un entorno más íntimo y salvaje. Una travesía ideal para quienes buscan disfrutar del silencio del cañón, las aves rapaces sobrevolando el cielo y la serenidad del Duero en su estado más puro.
Además, el Duero y sus afluentes son perfectos para quienes prefieren explorar sus aguas en kayak o piragua. Practicar deportes acuáticos en este entorno es una forma diferente de conectar con el paisaje.
La biodiversidad que prolifera en este entorno es excepcional. De hecho, se considera uno de los espacios naturales más valiosos para la fauna de toda Europa.
En sus bosques, riberas y zonas rocosas habitan especies como el zorro, el jabalí, el corzo, y la nutria; pero, sobre todo, se convierte en hogar esencial para multitud de aves como el buitre común, la cigüeña negra o el águila real, que encuentran en las grandes paredes graníticas del cañón del río el espacio perfecto para anidar y reproducirse.
La flora crece alentada por un microclima de corte mediterráneo que ha permitido desarrollarse a especies como los alcornoques, los enebros, los olivos o, incluso, los naranjos.
- Fauna: En el entorno del Parque Natural conviven cerca de 300 especies de aves diferentes como el águila real, el halcón peregrino, el buitre leonado, el alimoche, o grandes joyas de los Arribes como el águila perdicera, la collalba negra y la cigüeña negra, en peligro de extinción. Además, abundan reptiles como la lagartija colilarga o el lagarto ocelado, y mamíferos como la gineta, los jabalíes o los corzos.
- Flora: En esta zona crece una vegetación baja de tipo mediterráneo, como las jaras, las esobas, el espliego y la lavanda. Su peculiar clima también explica la existencia de rincones tan singulares como el alcornocal de Fornillos de Fermoselle, o de especies mediterráneas como los olivos, las viñas, los enebros o los madroños.
Los Arribes del Duero, como espacio natural protegido, son uno de los mayores atractivos del Corredor Turístico del Duero. La tenacidad del río, empeñado en horadar durante millones de años el batolito granítico de la comarca de Sayago, ha dado lugar a este impresionante paraje que delimita de forma natural la frontera entre España y Portugal.
Llamativos cañones fluviales, acantilados imposibles y miradores con vistas espectaculares son el resultado de esta inmensa garganta geológica, una herida abierta por el cauce del río que deja un importante desnivel de hasta 200 metros de altura en algunos puntos.
El microclima generado en este espacio ha hecho posible un gran desarrollo de su biodiversidad, que goza de una riqueza tal que en ella conviven especies propias del clima mediterráneo, raras avis en Castilla y León.
Este territorio, que comprende unos 180 km de cañones fluviales entre las provincias de Zamora y Salamanca, está catalogado como Zona De Especial Protección para las Aves (ZEPA), Zona Especial de Conservación (ZEC) y está declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco.
Un total de 37 municipios entre las dos provincias forma parte del Parque Natural, pueblos cargados de tradición y de historia que atesoran, además, un privilegiado entorno natural en el que descubrir los acantilados más asombrosos de España.
El río Duero, el río Duradero, como lo llamaba el poeta Claudio Rodríguez en uno de sus poemas, se erige como eje vertebrador del Corredor Turístico del Duero. El líder indiscutible de un ecosistema inigualable que se deja bañar por sus afluentes, con riberas llenas de vida y paisajes de gran belleza.
Estos cursos de agua, a veces mansos, a veces salvajes, son el auténtico corazón del corredor, que dejan a su paso lugares perfectos para el descanso y la contemplación.
Entre los principales afluentes destacan el río Tormes, que se une al Duero junto a la localidad de Fermoselle, y el Esla, que lo hace más al norte, en la localidad de Villalcampo, aportando gran parte del agua que recorre esta tierra.
Pero lo que realmente multiplica la riqueza hídrica del corredor es la cantidad de arroyos y riberas que surcan el territorio, convirtiéndose en los verdaderos responsables de mantener hábitats más frágiles, de regar las huertas y dar vida a numerosas especies de fauna y flora.
Es en el Parque Natural de los Arribes del Duero donde esta red hídrica cobra mayor protagonismo, dando lugar a un paisaje donde el agua se funde con el entorno natural formando pequeñas lagunas e irrumpiendo con impresionantes cascadas y saltos, como las Cascadas de Abelón, la de Aguas Bravas en Mámoles o la Cascada de las Pilas en Almaraz de Duero.
Arribes del Duero:
Un Espacio Natural Único
Los Arribes del Duero son uno de los mayores atractivos del Corredor Turístico del Duero. Este espacio natural protegido, que forma parte del Parque Natural de Arribes del Duero, destaca por sus impresionantes cañones fluviales, acantilados y miradores con vistas espectaculares. Es un lugar ideal para la observación de aves, el senderismo y los paseos en barco.
Municipios del
Corredor Ecoturístico del Duero
Recomendaciones para el visitante
- Llevar calzado cómodo y ropa adecuada para actividades al aire libre.
- Respetar el entorno natural y seguir las normas de conservación.
- Consultar la información turística local para conocer las mejores rutas y actividades.
- Disfrutar de la gastronomía local, con productos como el queso, el vino y los embutidos.